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LOS CONSEJOS DE CHEMA / REVISA LOS NEUMÁTICOS

 Os decía en el post anterior que debíamos volver a nuestras rutinas, a nuestros entrenamientos, comenzar poco a poco a recuperar aquello que hemos perdido en estos meses de verano.

Es el momento de hacer “revisión”. Antes de nada debemos comprobar cómo están nuestras zapatillas, esas amigas con las que hemos estado “sufriendo” durante mucho tiempo, aquellas que hemos machacado compartiendo y viviendo esos momentos, esos kilómetros tan emocionantes.

     

Tenemos que comprobar su estado, ya que todos los componentes de las mismas se desgastan. Importantísimo, revisar las suelas. Hay que fijarse que no exista ningún tipo de  deformación, que la goma no esté desgastada. Para ello, algo tan sencillo como observar los dibujos de la suela y comprobar que no estén desgastadas, igual que cuando revisamos los neumáticos de nuestro coche.

¿Qué vida útil tiene un par de zapatillas de running? Puede alargar su vida desde los cuatrocientos a los mil kilómetros. En mi opinión con cuatrocientos kilómetros ya habríamos amortizado esa zapatilla. 

 

Cuanto más ligera más se destroza así como también influye nuestro peso y el tipo de pisada. Depende de muchos condicionantes el que unas zapatilla se desgaste más o menos.

Dicho esto, hay que comprarse zapatillas: A la hora de elegir una zapatilla debe primar varios aspectos: estabilidad, amortiguación y ligereza. Todo esto en función de nuestra estructura física que será la que determinará cuál de cada uno de estos tres aspectos es el más importante para nosotros. Por ejemplo una persona que pese 80 kilos necesitará una zapatilla más estable que una que pese 60 kilos, lo que puede ser mejor para mí no es obligatoriamente lo mejor para tí y viceversa. 

Mi recomendación es siempre tener varios pares para que el pie no se acostumbre sólo a una pisada de la zapatilla y así podamos tener una manera de alternar la pisada y evitar lesiones. El peso de las zapatillas  oscila 200-220 gramos en zapatillas de competición y los 300-320 gramos en las de entrenamiento. Como véis la diferencia es poca, no es nada,  100 gramos, con bebernos un vaso de agua ya habríamos aumentado el peso de la zapatilla.

En mi opinión otro aspecto a tener en cuenta es: la estética. La primera impresión también cuenta, aunque parezca una tontería es un factor motivante. Es importante que cuando las veas te gusten y te entren ganas de salir a correr.

Como os decía, a mi me gusta la idea de tener varios pares de zapatillas, Ir alternando en los entrenamientos. De este modo tu pie no se acostumbra y se minimiza el riesgo de lesiones. Yo tendría un par para el entrenamiento y otro par un poco más ligero para los entrenamientos exigentes y la competición, aunque estas te pueden servir para todo.

Recordad, antes de empezar otra vez con nuestra rutina, vamos a comprobar el estado de nuestros neumáticos, vamos a ver si nuestras zapatillas aún tienen vida, si son estables, si tienen una buena amortiguación, si son ligeras... aunque como os digo,  tampoco hay que obsesionarse con el peso porque no hay tanta diferencia lo importante al final es sentirse cómodo con ellas y que podamos movernos con ellas en diferentes terrenos.

Y lo más importante, que el sólo hecho de verlas nos haga pensar en correr muchos muchos kilómetros.

 

 


@CarreraBBVA

@ChemitaMartinez

Carrera Solidaria BBVA

Chema Martínez

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